Uso de la coma

  1. Fíjate en las siguientes oraciones e intenta emparejar aquellas que emplean la coma de manera similar:
  • Jose, no te distraigas.
  • Marina lee mucho; Paco, nada.
  • Espero que vengan a la fiesta mis hermanos, mi prima, mis amigas del colegio y las del instituto.
  • Es el mejor profesor que he tenido nunca, es decir, aprendo muchísimo con él.
  • Maite, la prima de Elena, es bailarina.
  • Ese cuaderno, el que está encima de la mesa, lleva varios días olvidado.
  • Nunca sé cuándo estás de broma, Mohamed.
  • Creo que tengo todo lo que necesito para la excursión: buen calzado, ropa de abrigo, una esterilla, la linterna y el saco de dormir.
  • Mercedes, ¿me puedes ayudar?
  • Mi vecina estudia Medicina, o sea, que es muy lista.
  1. Repasa las normas de uso de la coma que anotamos a continuación. Clasifica las parejas de oraciones del ejercicio anterior según el uso de la coma que se observa en ellas:
  • La coma se usa para resaltar el nombre de alguien a quien llamamos (vocativo). Ej: Amparo, ¡qué trabajadora eres!
  • La coma se emplea para indicar que se ha suprimido un elemento, normalmente el verbo. Ej: A mí me encantan las naranjas; a mi hermana, las peras. (La coma está marcando el lugar donde repetiríamos el verbo “le encantan”).
  • La coma sirve para separar aquellos elementos de una enumeración que no van precedidos por las conjunciones y, e, ni, o, u. Ej: Los días de la semana son: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
  • Las aclaraciones van entre comas. Ej: Pedro, el profesor de Educación Física, es de Murcia.
  • Determinadas expresiones, como “es decir, sin embargo, por tanto, por ejemplo” van entre comas. Ej: Hoy llueve, por tanto, llevaré paraguas.
  1. Inventa una oración en la que emplees la coma en cada uno de los usos explicados en el ejercicio 2.
  2. Actividad oral: Escucha el siguiente texto e intenta imaginar dónde llevará las comas. Después, comprueba si has acertado leyéndolo en el siguiente enlace.

CONNLA Y EL HADA
Cuento popular celta

Connla, el de la Cabellera Roja, era hijo de Conn, el de las Cien Batallas. Un día, mientras se hallaba junto a su padre en lo alto del cerro de Usna, vio venir hacia él una doncella vestida con extrañas ropas.

-¿De dónde vienes, doncella? -dijo Connla.

-Vengo de las Llanuras de los Inmortales –respondió- donde no hay muerte ni pecado. Allí siempre es fiesta y en nuestro gozo no necesitamos la ayuda de nadie. En nuestro placer no hay ningún conflicto. Y como tenemos nuestras casas en las redondas colinas verdes, los hombres nos llaman el Pueblo de la Colina.

El rey y todos los que estaban con él se maravillaron de oír una voz donde no veían a nadie. Pues, salvo Connla, ninguno de ellos vio al Hada.

-¿Con quién estás hablando, hijo mío? -dijo el rey Conn.

Entonces la doncella respondió:

-Connla habla con una joven y hermosa doncella, a quien no le espera la muerte ni la vejez. Amo a Connla y ahora quiero llevármelo conmigo a la Llanura del Placer, a Moy Mell, donde Boadag reina para siempre jamás y donde no ha habido queja ni pena desde que él ocupa el trono.

Cuentos de hadas célticos (Celtic Fairy Tales, 1892), recop. Joseph Jacobs , trad. Esteve Serra y Jordi Quingles, Barcelona, 1985, págs. 19-22.

Si quieres averiguar el final, puedes leerlo completo en
http://narrativabreve.com/2013/06/cuento-connla-hada.html