COMPRENSIÓN ESCRITA: Testimonio en primera persona

Antes de leer:

  • No hace tanto que comenzaste la Secundaria. ¿Recuerdas el primer día de clase? ¿Qué sentías? Comparte con el grupo tus impresiones del primer día.
  • Aunque el comienzo pueda ser duro, seguro que encuentras tres razones para alegrarte de empezar el curso.
  • Después de leer el texto por primera vez, ¿has sentido lo mismo que explica Laura, la narradora?

EL PRIMER DÍA

“Aquella mañana de octubre […], Irene, Silvia y yo volvíamos al instituto después de tres meses de vacaciones. Era una sensación rara: por una parte teníamos todavía fresco en la memoria el tormento de los exámenes de junio, que nueve meses más tarde volverían a repetirse, cambiando sólo algunas de las asignaturas. Pero por otro lado, y sin que ninguna llegara a comprenderlo muy bien, nos hacía ilusión el nuevo curso, como si las vacaciones ya hubieran durado demasiado y deseáramos tener entre las manos los nuevos libros y que volvieran a pesar sobre nuestras cabezas las obligaciones, los trabajos y la amenaza de los ceros. Creo que es algo que también les pasa a los secuestrados, y que se llama síndrome de Estocolmo[1]. A los secuestrados intentan curárselo, pero a los estudiantes nos dejan que suframos para que estemos más indefensos. […]

Supongo que lo único que verdaderamente justificaba aquella incomprensible ilusión por empezar el nuevo curso era la curiosidad por los nuevos compañeros. Irene, Silvia y yo nos habíamos hecho amigas después de coincidir en una misma clase en el colegio, y aunque luego siempre nos habíamos encontrado en todos los cursos con un buen puñado de pelmazos, todavía no habíamos perdido la esperanza de conocer a alguien que no lo fuera.[…]

Buscamos nuestro sitio de siempre, en el que nunca había problema para sentarse: la primera fila del centro. […] En cuanto nos sentamos, nos dimos la vuelta para ver dónde se colocaban los demás.

[…] Fue entonces, mientras averiguábamos quiénes se habían sentado al fondo de la clase, cuando vimos al nuevo. Estaba en una de las dos últimas mesas de la fila de la izquierda, solo. En aquella aula había más pupitres que alumnos y todos procuraban sentarse con alguien conocido. Al nuevo no le habíamos visto antes, lo que hacía suponer que habría entrado de los primeros. Era un chico más bien pequeño, con un flequillo rubio caído sobre la frente y unos ojos azules que incluso a aquella distancia te ponían nerviosa si te miraban con demasiada atención. Y así era como él nos miraba cuando nosotras le miramos a él. Justo en ese momento entró el profesor y tuvimos que volvernos. Pero a Irene y a mí no pudo a partir de ahí quitársenos de la cabeza la idea de que aquellos ojos estaban clavados en nuestros cogotes.

[…] El profesor era Anselmo, que nos había dado Matemáticas el año anterior y que volvería a dárnoslas este año. Además de eso iba a ser nuestro tutor. Nos dio la bienvenida y nos dijo que este año tendríamos que apretar más (es lo que dicen siempre, y significa en realidad que son ellos los que te van a apretar más a ti). Después nos dio la lista de nuestros profesores, donde había de todo, como en el hipermercado. La habíamos jorobado en Lengua, donde nos había caído la Rastafari, una que se las daba de campechana pero después masacraba a todo el mundo, y habíamos tenido mucha suerte en Ciencias Naturales, donde nos había tocado la Madre Teresa de Calcuta, una profesora bastante mayor que tenía fama de dar aprobado general. Por último, cerrando el ritual de principio de curso, el tutor pasó lista.”

Lorenzo Silva, El cazador del desierto, Anaya

[1] Síndrome de Estocolmo: Se dice que una persona secuestrada padece este síndrome cuando comienza a comprender las razones de sus secuestradores.


Localiza información en el texto

1. Elige la respuesta correcta en relación a lo que se dice en el primer párrafo del texto:

  • Irene, Silvia y Laura estaban deseando volver al instituto.
  • No quieren comenzar el curso porque los exámenes fueron muy duros.
  • El comienzo del instituto trae consigo el recuerdo de los exámenes pero también tienen ganas de volver a estudiar.

2. ¿Cuál es una de las principales motivaciones para comenzar de nuevo el curso?

3. ¿Qué impresión causa el alumno nuevo en Irene y en Laura?

4. ¿En qué momento se fijan en el nuevo alumno?

5. Explica qué opinión tiene Laura acerca de los profesores que les han asignado.


Interpreta y elabora una respuesta

1. ¿Por qué se afirma en el texto que los estudiantes parecen sufrir síndrome de Estocolmo?

2. Explica qué quiere decir la siguiente oración: “Después nos dio la lista de nuestros profesores, donde había de todo, como en el hipermercado.”

3. Justifica la elección de los sobrenombres Rastafari y Madre Teresa de Calcuta a partir de lo que se dice de ellas.

4. Busca en el diccionario el término ritual. ¿Por qué es un ritual pasar lista? Piensa y anota otros hechos rituales que conozcas que formen parte de tu día a día.

5. Laura es una adolescente que comienza el curso. ¿Qué palabras utilizadas en el texto nos dan una pista sobre su edad?


Reflexiona y valora

1. ¿Crees que recoge de una manera adecuada la experiencia del primer día de clase? ¿Qué se podría añadir?

2. ¿A quién piensas que va dirigida esta lectura? ¿A qué tipo de lector le puede interesar?

3. Elige otro título para el fragmento que te parezca más adecuado.

4. La lectura refleja una serie de hábitos escolares: la organización del aula, las fechas de comienzo y final de curso, el pasar lista, los lugares donde se sientan… ¿Siguen siendo iguales? ¿Cuáles te gustaría cambiar?


Investiga

1. ¿Sabes algo de la historia de vuestro centro educativo? Pregunta al profesorado y al resto del personal del centro para conocerlo mejor:

  • ¿Cuándo se inauguró?
  • ¿Ha cambiado mucho desde entonces?
  • ¿Siempre ha sido un centro educativo?

anteriorsiguiente